
¿A quién no le encanta disfrutar de una tarde de Spa o de unos largos en una piscina climatizada para sumergirse en la paz y el sosiego que ambos proporcionan? Es evidente que en algún momento de nuestra vida hemos ido, o al menos hemos tenido la intención de ir, a un Spa o a una piscina cubierta. Pues bien, ambos lugares necesitan de un cuidado especial para que todos podamos beneficiarnos del placer que nos aportan.
En el caso de la bañera/piscina de hidromasaje antes de su puesta en funcionamiento inicial es imprescindible proceder a su limpieza y desinfección con 100 mg/l de cloro durante 3 horas o 15 mg/l de cloro durante 24 horas.
En cuanto a la piscina cubierta es muy importante vigilar la temperatura del agua que oscilará entre los 24 y 28 grados centígrados, según su uso, y una temperatura ambiente superior a la del agua en 2 ó 4 grados centígrados, como máximo, contando con las instalaciones necesarias para la renovación constante del aire del recinto.
Otro aspecto a tener en cuenta es saber de donde procede el agua. En el caso de que provenga de captación propia o de una red de abastecimiento que no garantice un adecuado nivel de agente desinfectante en el agua suministrada, se debe implantar un sistema de desinfección mediante métodos físicos, físico-químicos o químicos. En este último caso, y para la correcta desinfección del agua se instala un depósito intermedio en el que, mediante dosificador automático, se higieniza dicha agua. El depósito está dimensionado para un tiempo de permanencia suficiente que permita una correcta desinfección. Se deben realizar al menos dos controles diarios de nivel antiséptico y pH, cuyos resultados se anotan en un registro de mantenimiento.
Además, todas las piscinas de hidromasaje con recirculación deben contar con un sistema de depuración del agua recirculada que, como mínimo, consta de filtración y desinfección automática en continuo. La bomba de recirculación y los filtros deben de estar dimensionados para garantizar un tiempo de recirculación máximo de 30 minutos.
Así mismo, mensualmente se han de revisar los elementos de la piscina/bañera, especialmente los conductos y los filtros. En todo momento se debe mantener el agua a un nivel adecuado de desinfectante residual. Además, cada 6 meses como mínimo, se realizará la revisión, limpieza y desinfección sistemática de las boquillas de impulsión, los grifos y las duchas; y se sustituirán los elementos que presenten anomalías por fenómenos de corrosiones, incrustaciones u otros. A parte, periódicamente, de acuerdo con las características técnicas y requerimientos de cada tipo de filtro se realizará la limpieza o sustitución de los mismos.
Hay que destacar también la necesidad de recogida de muestras para el aislamiento de la Legionella. En depósitos de agua caliente y fría (acumuladores, calentadores, calderas, tanques, cisternas, aljibes, pozos, etcétera) se tomará un litro de agua de cada uno, preferiblemente de la parte baja del depósito, recogiendo, si existieran, materiales sedimentados. Se ha de medir a parte la temperatura del agua y la cantidad de cloro libre para anotarlo posteriormente y realizando así un seguimiento exhaustivo.
Dependiendo del estudio epidemiológico, se tomarán muestras de todas las instalaciones pertinentes para la prevención y el control de esta bacteria.
Es de esta forma tan minuciosa como se consigue una instalación perfecta para el disfrute. Porque no debemos olvidar que este tipo de lugares necesitan de muchas atenciones y de un buen mantenimiento, ya que son de uso colectivo, y su limpieza y cuidado deben ser óptimos para un buen rendimiento. Así que cuando veáis un cartel de cerrado por cuestiones técnicas en vuestro Spa favorito o en vuestro club social, ser pacientes y entender que la parada técnica se lleva a cabo para ofreceros el mejor servicio. Y ahora ¡a disfrutar!



