
El acelerado mundo en el que vivimos está ocasionando en muchas personas un estrés tan intenso, tan intolerable a todos los niveles, que empieza a ser imprescindible que hagan alguna pausa en sus vidas que les permita recuperar un poco de sosiego y la paz interior. Sencillamente porque si no lo hacen puede llegar a peligrar su salud y hasta su vida.
“No tengo tiempo ni de respirar” es una frase que repetimos con frecuencia pero, ¿nos sabemos realmente que significa? Porque la respiración esta tan relacionada con la vida que en el fondo lo que estamos diciendo inconscientemente es que no tenemos tiempo para vivir.
En nuestros días todo el mundo está sometido a un cierto grado de estrés -se ha detectado incluso en niños pequeños- es verdad que en pequeñas dosis es interesante para mantener la atención o ayudarnos a ser más competitivos pero no es menos cierto que cuando este rebasa determinados límites de tolerancia se convierte en un problema grave. Es por ello que cada vez haya más gente dispuesta a buscar lugares en los que retirarse a descansar e intentar hallar serenidad. Y da igual que se trate de un spa, un balneario, un hotelito rural, una experiencia de vida en la naturaleza, unas prácticas de yoga, zen, tai-chi, qigong o cualquier otra cosa. Los “retiros de silencio” comienzan a ser para muchas personas una necesidad, no un lujo. Unos retiros cuyo objetivo no es sino romper la inercia de la actividad desenfrenada en la que uno está inmerso dejando en suspenso aspiraciones, proyectos, actividades, inquietudes, tensiones, ambiciones, expectativas, euforia… y demás manifestaciones de nuestra personalidad.

Evidentemente, lograr estar en silencio no es sólo estar callado sino detener el “ruido” que nos rodea y el que subsiste en nuestro interior. Algo para lo cual hay que apoyarse en el silencio verbal, en la inactividad física, en la quietud y en la soledad. No esa soledad que nos angustia sino la soledad buscada que nos permite el reencuentro con nuestro interior. A fin de cuentas, ya decían los místicos que “nadie esta tan solo como el que vive alejado de sí mismo”, refiriéndose a quienes no tienen espacio ni tiempo para quedarse a solas sin tareas, sin proyectos, sin trabajos, con lo que uno “es” y no con lo que “tiene”.