¡No me hables así!

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Del mismo modo que la primera impresión que causamos en una persona es la más importante y la que en un mundo tan veloz como en el que vivimos, va a ser la que a priori dictamine la respuesta que vamos a provocar en el otro. Lo mismo ocurre con nuestra manera de dirigirnos a los demás, o lo que es mas importante con los mensajes que enviamos y nos enviamos a nosotros mismo frente a diferentes estímulos.

Esto hecho al que casi nadie había dado importancia y que entra dentro de las reglas del lenguaje fue lo que en su búsqueda por desarrollarse personalmente encontró el Dr. Edmundo Velasco.

Tras años dedicado a la medicina, gracias a este descubrimiento pudo encontrar respuesta a una de sus dudas y comenzar una trayectoria de éxito realizando los cambios que necesitaba para progresar. Su bendición vino dada al conocer la existencia de la PNL (Programación Neurolingüística) o para que todo el mundo lo entienda, así como nos dirijamos a los demás , nuestros interlocutores nos responderán. Y así como nosotros nos enfoquemos, así nos enfrentaremos a nuestros conflictos.

Este hecho es algo de lo que fue consciente el Dr. Edmundo Velasco y al no estar de acuerdo con las respuesta que encontraba decidió aprender mas sobre el tema. De que nos sirve negativizar todas nuestras emociones al expresarlas, cuando es mucho mas sencillo, hablar desde la serenidad, estado natural de la mente.

En este siglo donde hemos comenzado a dar mas importancia al cuerpo, del mismo modo que hacemos ejercicio para que este crezca con mayor calidad de vida, el Dr. Edmundo Velasco comprobó que lo mismo ocurre con la mente. De que sirve provocarle estados de estrés o irritabilidad utilizando palabras mal sonantes si por sus propios medios ella misma encontrara la solución a los conflictos a través de las buenas palabras.

Uno de los mas claros ejemplos del poder de la palabra lo comprobamos en la gran fuerza que tienen los medios de comunicación y del mal uso que hacen de la PNL. Ellos, grandes conocedores de este poder consiguen utilizarlo para manipular el como nos llegan las noticias y como estas nos van a hacer sentir.

Si, aunque parezca mentira. Esto demuestra lo que se llaman farsas de conducta en el ser humano y es que frente a estímulos parecidos se comportan de un modo parecido sin pararse a pensar en ello. En su larga correduría y dado que es un profesional el Dr. Edmundo Velasco decidió ahondar mas en este hecho y tratar no solo de aprender sino también de buscar la manera de ayudar a los demás.

Gracias a su maestro y mentor John Grinder, uno de los pioneros en la creación de la programación neurolingüística. comenzó el proyecto con el que haría realidad su propósito, acercar al máximo numero de personas su conocimiento y los beneficios que estos pueden reportar.

“De que serviría tener una vacuna para limpiar la mente y no ofrecérsela al mundo. “

No me molestes, estoy conmigo mismo

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¿Cuántas veces a lo largo de su vida se ha sentado a reflexionar? Si en este momento aún lo está pensando es que han sido terriblemente escasas. Esta existencia acelerada, en la que estamos inmersos hoy en día, no nos permite ese instante de aliento tan necesario para poder replantearnos la situación en la que nos hallamos, y es ahora más que nunca cuando necesitamos de ella.

Un experimento realizado por el departamento de Psicología de la Universidad de Toronto, en Canadá, con un grupo de voluntarios demostró lo beneficioso que es conversar con uno mismo. Esta acción tan básica y a su vez vital comienza en momentos tan cotidianos como cuando practicamos algún deporte y a pesar del cansancio, nos decimos mentalmente que aún podemos continuar, o cuando nos convencemos a mantener la calma en una situación en la que estamos a punto de perder la paciencia. Estos diálogos interiores son bastante habituales, sin embargo, no son suficientes ya que son más efectivos cuando se verbalizan. Aun así, los resultados determinaron que las personas a las que se les impidió hablar consigo mismas obtuvieron peores resultados que los que sí pudieron.

Está demostrado que la gente actúa de forma mucho más impulsiva cuando no puede oír su voz interior. Constantemente nos mandamos mensajes a nosotros mismos con la intención de auto-examinarnos, subrayar lo que hacemos y reflexionar sobre ello. Muchas veces son mensajes mentales, silenciosos, pero otras, se explicitan en voz baja, se murmuran.

Desde tiempos inmemoriales se ha pensado que hablar a solas es de locos, por eso cuando se hace la gente se asegura bien de que nadie los esté escuchando. Sin embargo, parece que esta costumbre estimula el cerebro y ayuda a concentrarse mejor en la tarea o problema a resolver, según indica un estudio recientemente publicado en la revista estadounidense “Quarterly Journal of Experimental Pyschology”.
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Decirnos las cosas que tenemos pendientes a nosotros mismos y meditar en voz alta acerca de eso que nos angustia ayuda a nuestro cerebro a reactivar esa información y a facilitar así la resolución del problema. De esta forma, el lenguaje podría estimular la percepción haciendo que el individuo focalice su atención en aquello a realizar.

Es muy recomendable plantearse dentro de las rutinas diarias de cada uno, varios minutos de meditación o reflexión. Bien es cierto, que no todo el mundo posee de ese tiempo, o eso dicen algunos, aun así es de vital importancia sacar unas horas a la semana para hablarse a uno mismo. Evidentemente, y viendo la tónica general, nadie que lea esto lo llevará a cabo pero al menos se planteará durante algunos segundos la posibilidad de hacerlo.

“Si la obediencia es el resultado del instinto de las muchedumbres, el motín es el de su reflexión”. Napoleón I